Un día como ayer pero hace dos años me levante temprano y ayude a mi mamá a limpiar la casa, preparamos comida y compramos algunas bebidas, nos arreglamos porque esperaba a algunos amigos para que me acompañaran a celebrar mi cumpleaños, comimos, bebimos y platicamos de mil y un cosas, les reitere casi al terminar la velada que eran personas muy especiales en mi vida.
La mañana siguiente todo México despertó con la misma noticia: 43 estudiantes habían desaparecido.
Se que muchos creen que Ayotzinapa no es su lucha, yo recuerdo haber escuchado detenidamente mientras pasaban los días el curso que tomaba esta noticia, un día de esos estaba sentada dentro de la cocina donde mi mamá preparaba la comida y me solté a llorar; recordé las lagrimas de mi madre cada que se atreve a contar sobre aquella vez que alguien se llevo a mi hermano, la manera en la que poco a poco se dio cuenta que esa noche no llegaría su hijo a casa, la esperanza que sentía cada que visitaba a cada uno de los familiares y amigos con los que podría estar, la impotencia que sintió cuando le dijeron que ya había casos similares, la felicidad cuando el niño con uniforme de secundaria que estaba en la morgue no era su hijo y a la vez envidia porque ahí se hubiera acabado la angustia. Mi hermano volvió a casa días después, desnudo, alguien lo había subido a una camioneta saliendo de su escuela secundaria, le había despojado de su ropa y cosas y había decidido abandonarlo en el Bosque de la Primavera. Mi mamá llora cada que cuenta esta historia, son lagrimas diferentes a las que suelta cuando ve una película o alguien le lee un poema, son lagrimas que le recuerdan que si las cosas hubieran sido diferentes se hubiera quedado sin un hijo.
Esa tarde lloré por algo que no sabía como sentir, no sabía como sentir la perdida de un hijo, no saber donde esta o donde podría haber terminado.
Ayotzinapa es nuestra lucha porque todos somos el bebé de alguien, no voy a decir que todos los padres aman incondicionalmente a sus hijos, pero somo el bebé de nuestros tíos, abuelos, amigos, rommies, nuestra pareja o cualquier familia que nos haya adoptado, así también todos tenemos nuestros bebés; Ayotzinapa es nuestra lucha porque cada vez esta mas cerca, nadie sabe donde esta el hermano pequeño de un amigo de mi mamá, un buen amigo de mi hermano y que trabajaba en el mismo medio que él desaparecio en la carretera, el chico que venía de Colima a Guadalajara y nunca llegó compartia conmigo al menos 20 amigos en común en facebook y su cara me es muy conocida y hace una semanas se perdió la prima de una amiga de la primaria de mi prima.
El problema no son los "chairos" que algunas personas creen que no van a la escuela, fuman marihuana y solo se dedican a hacer marchas en lugar de "estudiar y trabajar para que formen parte del país", el problema es que no podemos vivir y rendir cuentas a un país donde no sabemos si en unas horas será nuestra familia la que no sepa donde estamos.

