Cuando tenia entre cinco y seis años a alguien se le ocurrió mencionarme que las tareas del hogar debían ser realizadas por las mujeres de la casa, al parecer mi sentido del humor era un joya desde entonces pues conteste que para eso tenia hermanos. esta historia se ha repetido cada que a alguno de mis familiares se les ocurre presumir el hecho de que mis hermanos saben agarrar una escoba, después de esto se ponen a llamarme "la princesa de la casa".
La realidad es que desde que cumplí nueve años se me comenzaron a encomendar pequeñas tareas en la casa como juntar la mesa, limpiarla y lavar los trastes después de cada comida, con el paso del tiempo yo y mis hermanos hemos crecido y después de que el mayor estudió su carrera se ganó el privilegio de dejar de ayudar en la casa, esto porque él es el que aporta el mayor sustento desde que mi padre falleció, otro de mis hermanos dejo de ayudar cuando encontró un trabajo al terminar su carrera pues es cierto que las actividades de los hombres adultos puede ser extenuante y mi hermano menor pues es el menor así que debe dedicarse mas hacer sus tareas escolares que a otra cosa, eso si, se le pide que junte los trastes sucios de la mesa y lo hace después de cada comida en la que este presente.
A pesar de que yo estudio y trabajo se me ha dicho que debo aprender a hacer también todas los quehaceres que me corresponden pues es muy importante que sepa organizar mi tiempo de manera que pueda cumplir con todas mis responsabilidades.
Verán, ese pequeño chiste que dije con toda sinceridad hace diez años no me ha bajado del título de princesa a pesar de que mis hermanos ayudan con los quehaceres de la casa mas que minimamente y aunque ayude en todo lo que me pida mi madre ella podrá seguir diciendo que nadie ayuda en la casa y el saber popular me ha demostrado que el 100% de las madres dicen esto al menos una vez al día.
Para finalizar, no espero que me glorifiquen por ayudar en mi casa, pero aún cuando existan los días en que mis hermanos no hagan absolutamente nada, porque uno no es ninguno, esas pequeñas historias sobre como hace años mis padres les enseñaron a barrer y a trapear serán las favoritas de mis tías y abuela porque de alguna manera que lo haga un hombre sigue siendo especial y mi pregunta es, ¿cuando dejara de ser para mi algo esperable que sepa hacer las tareas del hogar? y ¿en que momento podre dejar de ser una princesa y convertirme en anécdotas sobre que buena muchacha soy?
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